Un nuevo informe de la organización Aves Argentinas revela la magnitud de una red delictiva que afecta a más de 220 especies. En los últimos 12 años se contabilizaron más de 15.000 ejemplares víctimas de este mercado ilegal, donde las aves son las principales afectadas.
El tráfico ilegal de fauna silvestre en Argentina no es un hecho aislado, sino una estructura criminal compleja que pone en riesgo la biodiversidad del país. Según el reciente informe publicado por Aves Argentinas, basado en un exhaustivo relevamiento de decomisos y operativos policiales de los últimos 12 años, la crueldad es la norma, se estima que 9 de cada 10 animales mueren antes de llegar a ser vendidos, debido a las condiciones extremas de transporte y cautiverio.
El análisis identificó un total de 15.597 individuos pertenecientes a 226 especies distintas. Si bien el comercio de animales vivos es el más visible, el informe destaca que un 11% de los casos involucra derivados como pieles, cueros, taxidermia, carne faenada e incluso colmillos.
El documento resalta que las aves son el grupo más afectado, teniendo al cardenal copete rojo a la cabeza de la lista de las especies más traficadas; pero también son buscadas otras especies en peligro de extinción, como el cardenal amarillo y la tortuga terrestre. Además, el tráfico no se limita a los animales: especies vegetales globalmente amenazadas como el palo santo y el pino del cerro también son parte del comercio ilegal.
Provincias más afectadas
El informe señala que la actividad no se distribuye de manera uniforme e identifica «puntos calientes» donde la incidencia de registros y operativos policiales es significativamente mayor, como las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Estas jurisdicciones funcionan como centros de acopio, tránsito o destino final para una red que involucra a captores, transportistas y vendedores.
Una cadena que empieza en la demanda
Cecilia Maqueda, responsable del Programa Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre de Aves Argentinas, advierte sobre la gravedad de la situación: «Es preocupante la cantidad de individuos que son extraídos de la naturaleza. Esta práctica representa una amenaza directa para el equilibrio de los ecosistemas».
Desde la organización subrayan que, aunque los controles policiales y los allanamientos son fundamentales, la clave para frenar este comercio reside en la sociedad. El tráfico existe porque hay demanda. «Visibilizar estos datos es clave para reforzar la necesidad de más controles, pero también de mayor educación y compromiso social para frenar la demanda», concluye Maqueda.
Impacto ambiental irreversible
La extracción de ejemplares de su hábitat natural se suma a otras amenazas como la pérdida de territorio y la degradación ambiental. Para muchas especies que ya se encuentran bajo algún grado de amenaza según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), el tráfico ilegal podría ser el golpe definitivo hacia la extinción en estado silvestre.
El documento finaliza con un llamado a la acción ciudadana: la denuncia de la venta ilegal en ferias, redes sociales y plataformas de comercio electrónico es el primer paso para desarticular un negocio que se alimenta de la pérdida de nuestro patrimonio natural.
Fuente: Aves Argentinas
